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| El huerto de Francesc |
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Francesc tiene el huerto aquí mismo, detrás del pueblo. Siempre lo ves pasar con el carretón arriba y abajo, cargado de lechugas, escarolas, rucula, tomates, pimientos. Según la época del año lleva unos productos u otros.
A nosotros lo que más nos interesa son sus tomates de "colgar", ya que los usamos para untar el pan de los desayunos. Son tan naturales, tan bonitos, tan diferentes de los del "súper", que muchos clientes nos preguntan si no tenemos tomates. Y es que, aún que los tengan delante de las narices, no los reconocen como tomates. Unos dicen si son albaricoques, otros no saben qué son...
Esta raza de tomates se llama de "colgar" porque una vez cogidos de la planta se atan en racimos y se cuelgan en un lugar seco. Después se van estirando a medida que se necesitan, y se guardan todo el año (siempre se acaban antes). Por fuera tienen un color amarillento, suelen ser pequeños, y su piel es muy fina. Por dentro son como confitura, se deshacen. Cuando untas el pan te queda sólo la piel en los dedos.
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